El Debate de hoy

Síguenos ahora en El Debate

  • Portada
  • Política
  • Internacional
  • Economía
  • Educación
  • Sociedad
  • Familia
  • Cultura
  • Historia
  • Ciencia
  • Tecnología
  • Enfoques
  • El Astrolabio
  • Entrevistas
  • Pódcast
  • Viñetas
  • Especiales
  • Especial Villacisneros
E
Economía

Peseta, no te olvidamos . Pero volver a tenerte como moneda no ayudaría nada

José Manuel Muñoz Puigcerver | 28 de febrero de 2017

Economía

Esto se acaba Que se encargue Cáritas La energía eléctrica nuclear en España Nos sobra la pasta El «mix energético» en España y la falta de inversiones La Ley Mas-Colell y el empleo público

Con la crisis económica llegaron las voces de quienes pedían la vuelta a la peseta como tabla de salvación. Cuando se cumplen 15 años de su adiós, podemos comprobar cómo la recuperación de la pela, los duros y compañía supondría más problemas que beneficios. 

El 28 de febrero de 2002, hace exactamente 15 años, la peseta dejaba de ser moneda de curso legal en España. Durante este período de tiempo, los españoles hemos aprendido a convivir con su sustituto, el euro, una moneda que, durante los primeros días de su circulación, nos causó una sensación similar a la que puede experimentar un turista que pasea por una ciudad extranjera y observa escaparates repletos de precios en una unidad que desconoce.

No debemos dejarnos llevar por la nostalgia ni dar por sentado el postulado según el cual “cualquier tiempo pasado fue mejor”. No existen evidencias concretas de que acogiéndola de nuevo superásemos más fácilmente esta grave crisis

Sin embargo, como consecuencia de las diferentes circunstancias económicas por las que ha transitado el país en esta última década y media, el desconcierto inicial dio paso a la indignación por el famoso “redondeo” al alza de los precios, primero, y al desapego con la divisa europea, después. Tal es así que no pocas voces han clamado por una vuelta a la moneda patria, afirmando que con la peseta España hubiera podido salir mucho antes de la crisis e, incluso, en algunos casos, se ha llegado a culpar directamente al euro de la larga depresión económica sufrida. A pesar de todo, cabría plantearse si realmente los beneficios de retornar a la peseta superarían a los riesgos potenciales.

Qué duda cabe de que la gran ventaja de contar con una moneda propia consiste en la recuperación de una política económica tan relevante como la monetaria, retomando así el control sobre los tipos de interés que se aplican en la economía y sobre la liquidez que las autoridades monetarias pueden inyectar al mercado, restaurando la soberanía sobre las operaciones de mercado abierto y sobre la reserva legal de caja y, muy especialmente, recobrando la posibilidad de someter la moneda a devaluaciones que estimulen las exportaciones y frenen las importaciones para incentivar el crecimiento del PIB.

¿Subirán los tipos de interés en 2017?

fedManuel Llamas analiza los últimos movimientos en la política monetaria de Estados Unidos y Europea. El presidente Donald Trump puede ser clave en las decisiones de los bancos centrales. 

Sin ir más lejos, la propia peseta fue objeto de tres devaluaciones entre septiembre de 1992 y mayo de 1993 para tratar de frenar el envite de los mercados financieros en plena tormenta europea. Sin embargo, dada la imposibilidad de devaluación monetaria, la economía española se ha visto abocada a un proceso de devaluación interna, propiciando así una mayor competitividad en los mercados internacionales derivada del descenso en los costes laborales vía disminución de salarios. Esta es la causa de las actuales cifras récord de nuestras exportaciones, que están actuando como el verdadero motor del actual crecimiento económico en España en detrimento del consumo, debido a la incertidumbre y al propio descenso en los salarios antes comentado.

Volver a la peseta traería muchos problemas

Ahora bien, frente a las opiniones críticas con el euro, debemos ser conscientes del otro lado de la balanza, es decir, de las consecuencias de volver a la peseta. En primer lugar, la desconfianza de los mercados ante la incertidumbre del nuevo escenario generaría tensiones sobre la moneda nacional a la baja, produciéndose casi con toda probabilidad una depreciación (de entre el 30% y el 40%, según algunas estimaciones) que, además de provocar una inflación casi inherente a la misma, encarecería las importaciones (lo cual supondría un serio problema para una economía tan dependiente de bienes energéticos inelásticos como el petróleo o el gas).

La gran ventaja de contar con una moneda propia consiste en la recuperación de la política monetaria, retomando el control sobre los tipos de interés que se aplican en la economía y sobre la liquidez que las autoridades pueden inyectar al mercado

En segundo lugar, nuestra deuda externa, tanto pública como privada (que actualmente se sitúa en el 250% del PIB), experimentaría un fuerte aumento, al tener que devolver esta en una moneda que vale menos. Finalmente, y como consecuencia del aumento de la deuda pública, se produciría un recrudecimiento del efecto crowding out, generando un incremento de los tipos de interés que perjudicaría gravemente la inversión y el consumo y que, a su vez, atraería capitales que provocarían una apreciación de la moneda, restando así impacto a la devaluación inicial y, por tanto, al aumento de las exportaciones y a la disminución de las importaciones.

En definitiva, no debemos dejarnos llevar por la nostalgia ni dar por sentado el postulado según el cual “cualquier tiempo pasado fue mejor”. La peseta ha formado parte de la vida de los españoles durante 134 años y ha sido espectador de lujo de la historia reciente de nuestro país, quedando grabados en sus billetes y monedas la impronta de casi siglo y medio y siendo testigo de diversas épocas. Sin embargo, no existen evidencias concretas de que acogiéndola de nuevo superásemos más fácilmente esta grave crisis. La peseta permanece aún en nuestro recuerdo cada vez menos cercano, pero los costes de volver sobre nuestros pasos serían demasiado elevados.

más
Economía

La subida del salario mínimo da la puntilla a un mercado agotado

Ana Samboal

Tiempo de lectura: 0 minutos.

Decisiones como la subida del salario mínimo interprofesional o el fin del diésel han provocado un incremento de costes laborales, superior al 20%, que acaban pagando los más débiles.

Economía

Primer decretazo de Sánchez: alquileres más caros y menos empleo ¿Esclavos del «like»? La tecnología al servicio al cliente La guerra comercial entre China y EE.UU. ¿Una catástrofe inminente? Sanidad privada: ¿por qué los españoles cada vez la eligen más? La reforma del alquiler. El Gobierno echa leña al fuego a golpe de decreto

El Debate de hoy

  • Quiénes somos
  • cookies
  • aviso legal
  • política privacidad rrss
  • suscríbete
© 2025 El Debate de Hoy
El sitio web utiliza cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar su visita a sus páginas web. No se utilizarán las cookies para recoger información de carácter personal. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso.
Encontrará más información en nuestra Política de Cookies.